Valdivia es una de las ciudades de chile mas visitada por los argentinos

En el norte de la Patagonia trasandina, la ciudad de Valdivia es el punto de partida para embarcarse en navegaciones fluviales, explorar la reserva Huilo Huilo, maravillarse con el paisaje de montañas y lagos, y premiarse con el salmón más fresco

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El primer sol de la mañana ilumina los puestos del mercado que acaba de abrir. Exhibidos en cajones de madera, se ofrecen frutas, verduras, quesos, pescados, mariscos, algunas artesanías, todo a precios muy tentadores. A orillas del río Valdivia, el Mercado Fluvial de la ciudad homónima cobra vida al ritmo pausado de los vendedores, que nunca parecen tener urgencias. “Acá todo es fresco, especialmente salmón y congrio recién salidos del agua”, dice Felipe, pescador de unos treinta años, que limpia los peces con su cuchillo.

A no más de cinco metros de su puesto, lo observa un enorme lobo marino que aguarda por las sobras. “Cada mañana, mientras funciona el mercado, se acercan hasta acá decenas de lobos. Vienen a comer pescado y se van con los estómagos bien llenos”, señala Felipe.

El Mercado Fluvial es el corazón de Valdivia, la capital de la Región de los Ríos. Creada en octubre de 2007, Los Ríos es la más joven de las quince regiones en las que está dividido el mapa político de Chile. En el norte de la Patagonia, tiene una población de 400 mil habitantes, de los que más de la tercera parte viven en Valdivia.

“Todos lo caminos en los Ríos llevan a Valdivia”, exagera Tomás Maquehue, asesor de Política Regional de Turismo de Los Ríos. Acompañado por un grupo de periodistas latinoamericanos que llegó a Valdivia para conocer la región, camina por el Mercado Fluvial y se detiene en un puesto en el que una mujer de rasgos mapuches vende chupones, un extraño y largo fruto de punta blanca, extremadamente dulce. Le compra medio kilo por 900 pesos chilenos, algo así como unos 20 pesos argentinos.

Vivienda pionera en Valdivia
Vivienda pionera en Valdivia. Foto: María Aramburú

Desde el Mercado Fluvial parten numerosas embarcaciones para recorrer la red fluvial valdiviana, que incluye esencialmente los ríos Cau Cau, Cruces, Guacamayo y Calle Calle, el mismo en el que una famosa canción local dice que se baña la luna vestidita de espuma. “Venir a Valdivia y no viajar por sus ríos es como nunca haberla conocido”, asegura Maquehue a poco de comenzada la navegación en un catamarán.

Cruzando el puente Pedro de Valdivia se observa sobre la costa al viejo vapor Collico, uno de los primeros barcos de pasajeros de la ciudad. Luego el catamarán se aproxima a cientos de casas bajas, ladea el edificio de la Universidad Austral y pone finalmente rumbo hacia el Santuario de Naturaleza del Río Cruces, un gran humedal en el que habita una enorme diversidad de especies de aves, entre ellas el cisne de cuello negro, el cuervo del pantano, la garza cuca y la tagua.

Tras el humedal, la navegación continúa luego hacia el balneario valdiviano de Niebla, la Isla Mancera y el Puerto de Corral, en donde se encuentra el Fuerte San Sebastián de la Cruz, una de las diecisiete fortalezas levantadas por los conquistadores españoles entre los siglos XVI y XVII. Antiguos cañones, torretas de vigilancia y muros derruidos son la actual herencia de aquellos tiempos.

“Valdivia fue la primera ciudad que los españoles fundaron el la zona patagónica y durante la época colonial se transformó en el enclave de mayor importancia al sur de Santiago”, cuenta Maquehue mientras el barco ya emprende el regreso al puerto del Mercado Fluvial. Una vez en tierra, aún queda tiempo para disfrutar de una buena pinta en Kunstmann, la cervecería más famosa de todo el sur chileno que elabora sus bebidas de acuerdo a una Ley de Pureza dictada en 1516 por Guillermo IV, duque de Baviera, que solo acepta agua, cebada malteada, lúpulo y levadura como ingredientes.

“Valdivia es la Capital Cervecera de Chile y la Kunstmann es la reina de las cervezas en Valdivia”, señala Armin Kunstmann, un descendiente de inmigrantes alemanes y presidente ejecutivo de la cervecería.

Vivienda pionera de buena madera, en Valdivia
Vivienda pionera de buena madera, en Valdivia. Foto: María Aramburú

Desafío de pescadores

Desde Valdivia y hacia el sudeste, la carretera 206 lleva hasta el bellísimo Lago Ranco. Con una superficie de 442 kilómetros cuadrados, este lago es el tercero más grande de Chile y el total de su perímetro está rodeado por un camino costero que conecta pequeños pueblos como Futrono y Llifén, que se han convertido en promisorios enclaves turísticos con opciones de alojamiento muy variadas.

Allí se puede navegar hasta la Isla Huapi, conocer las Termas de Chihuio caminar por la Playa del Arenal y practicar deportes náuticos como windsurf, kayakismo y velerismo. Además, la pesca con mosca es una actividad que ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos quince años, especialmente en las aguas del Río Calcurrupe, que unen el Lago Ranco con el Lago Maihue. “El Calcurrupe es ideal para los que gustan de la pesca técnica y los desafíos. Aquí se encuentran muchas truchas arco iris de tallas medianas así como también grandes salmones chinooks, que llegan al río para desovar”, cuenta el guía Javier Montoya, dueño de la agencia Kimkelen Expediciones que organiza todo tipo de actividades en la zona. La pesca en el Calcurrupe suele hacerse sobre botes que remontan las aguas cristalinas en medio de un paisaje espectacular de altas laderas que parecen abalanzarse sobre las orillas. “El entorno es tan atractivo como para que la navegación la disfruten incluso quienes no son pescadores. Todo el viaje se hace entre postales bien típicas de la Patagonia”, agrega Montoya.

La pesca y las navegaciones en el Calcurrupe suelen complementarse con un asado al palo en el Fundo Collinco, un lodge de montaña ubicado sobre un remanso del río. Al sabor de un buen cordero patagónico le sigue siempre una cabalgata por sectores de selva valdiviana que rodean al Calcurrupe. “Arriba de un caballo se baja bien la comida”, bromea Miguel Proboste, el dueño del Fundo Collinco que cuenta con varias casas de madera como alojamiento para un total de 18 personas. En las noches, desde esas casas, el sonido de las aguas del río corriendo rápido resulta un arrullo insuperable.

Foto: Carlos W. Albertoni

Al noreste del Calcurrupe se encuentra Futrono, la mayor de las localidades que rodean al Lago Ranco y escala obligada para quienes quieren ir en dirección al llamado Circuito de los Siete Lagos. En este circuito la selva valdiviana se desarrolla de manera muy densa a los pies de altos volcanes como el Mocho Coshuenco y el temible Villarrica, aún activo y ubicado sobre la frontera misma con la Región de la Araucanía.

Humeante, el cono perfecto y nevado del Villarrica es una amenaza constante y recuerda especialmente la erupción del 29 de diciembre de 1971, que arrasó con varios pueblos pequeños y dejó un saldo de casi treinta muertos. Esa imagen del Villarrica es la síntesis perfecta de la belleza y el peligro, todo en una misma y maravillosa cumbre.

Momento cumbre: el Villarrica, humeante y activo
Momento cumbre: el Villarrica, humeante y activo. Foto: Carlos W. Albertoni

El huemul y el puma

La Reserva Biológica Huilo Huilo es el área natural protegida más importante del noreste de la Región de los Ríos, donde se extiende el Circuito de los Lagos. Ocupa una extensa zona de 100 mil hectáreas y fue creada para proteger a tres diferentes tipos de helechos característicos de la selva patagónica y al huemul, el cérvido más austral del mundo cuya población está seriamente amenazada.

De pelaje grueso y cuerpo robusto, el huemul es una especie declarada en peligro de extinción desde hace cuarenta años y su imagen forma parte del escudo chileno. “El ecosistema de Huilo Huilo es poco explorado y presenta un estado casi virginal en varios sectores, lo que lo convierte en un centro de interés mundial en materia de conservación. En esos sectores poco explorados es donde suele encontrarse al huemul, un animal muy esquivo y huidizo”, explica Jorge Peters, guía y dueño de la agencia valdiviana Hua Hum, especializada en recorridos por toda la Región de Los Ríos.

Más allá del huemul, el icono de esta reserva biológica es el famoso Salto del Huilo Huilo, que atrae a varios miles de personas anualmente. Su imagen se encuentra en todos los hoteles de la zona, que lógicamente promocionan la excursión hasta esa caída de agua, a corta distancia de Puerto Fuy, la población más importante de cuantas rodean al área protegida.

Desde el Salto del Huilo Huilo y siguiendo un tortuoso camino de ripio se puede llegar hasta el Lago Panguipulli, el más hermoso del circuito. En lengua mapuche su nombre quiere decir Tierra de Pumas y algunas leyendas de etnias precolombinas hablan de doncellas surgidas de sus frías aguas, que protegían a los hombres de la voracidad de las fieras. “En esta zona que rodea al Panguipulli la cultura mapuche ha florecido como en casi ningún otro lugar de Chile. Aquí existe una gastronomía muy típica en base a quesos, miel, mermeladas y sidra. Y las artesanías en madera y los bordados de telares son insuperables”, asegura Jorge Peters.

Más al norte, por el ripio de la carretera 201, el rumbo lleva hasta el Lago Calafquén, el más septentrional de la Región de Los Ríos. En los alrededores del Calafquén se encuentran varios centros termales que ofrecen muy buenos servicios para el turismo, en particular el de las Termas Geométricas. La mayoría de los visitantes que llega hasta esta zona suele ir a esas termas desde Coñaripe, un pueblo de poco más de 1000 habitantes que fuearrasado tras la erupción del volcán Villarrica de hace medio siglo.

Ubicado sobre el Lago Calafquén, el pueblo se ha convertido en un balneario lacustre con varios alojamientos de buena categoría. Uno de ellos es Ruca Rayún, un complejo de cabañas de cara al lago, sobre la ladera de un cerro que se desploma suavemente sobre las aguas. Desde esas cabañas, más allá del lago próximo, se ve el cono perfecto del Villarrica arrojando humo y amenazas hacia el cielo. El espectáculo siempre conmueve.

Datos útiles

Cómo llegar

Desde el Aeroparque Jorge Newbery y Ezeiza, LAN tiene varios vuelos diarios a Valdivia con escala en Santiago de Chile. Desde 11.500 pesos, incluyendo impuestos. Aproximadamente ocho horas de vuelo. En ocasiones, escala también en el aeropuerto de Osorno. www.lan.com

Dónde dormir

En Valdivia, el Hotel Puerta del Sur tiene habitaciones dobles desde 65000 pesos chilenos (aproximadamente 1400 pesos argentinos). www.hotelpuertadelsur.com

En la zona de Lago Ranco, Fundo Chollinco. es un lodge de río y montaña con cabañas desde 160 mil pesos chilenos la noche, con todas las comidas y servicios, incluyendo salidas de pesca y cabalgatas. Reservas en www.hosteriachollinco.cl

En Coñaripe, el complejo turístico Ruca Rayun tiene cabañas y habitaciones de hostal con vista al Lago Calafquén y el volcán Villarrica. También departamento equipados para cuatro personas. Informes en www.rukarayun.cl

Qué hacer

Turismo Hua Hum realiza todo tipo de excursiones por la Región de Los Ríos. Traslados terrestres desde y hacia Valdivia. www.huahum.cl

Kimkelen Expediciones ofrece en Lago Ranco navegaciones, pesca, trekking, kayaks y montañismo. Contactarse por mail a kimkelenexpediciones@gmail.com

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