Tras la quita del arancel a notebooks los precios no bajaron y destruyeron puestos de trabajo argentinos

En estos 25 días de arancel cero, las ventas crecieron de 25% a 30%, a pesar de que los precios son similares, ya que habían bajado desde agosto, tras anunciarse la medida

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A menos de un mes del ingreso de computadoras importadas con arancel cero, no hubo muchos variaciones en los precios al público, pero de a poco comenzó a existir más oferta y, también, apareció la demanda, tras varios años en baja.

Las cadenas de electrodomésticos explican que no hubo grandes disminuciones de precios, frente a los del primer trimestre, porque las notebooks ya habían bajado el año pasado, cuando se anunció la medida, para no quedarse con stock ante el ingreso de equipos importados, que hasta el 31 de marzo entraban al país con un 35% de arancel.

Entretanto en el polo tecnológico fueguino el sindicato local viene denunciando una pérdida de empleo de 6300 puestos de trabajo y se los atribuyen directamente a las medidas adoptadas por el gobierno nacional sobre apertura indiscriminada de la importacion y caída del mercado interno.

Según se informa aún resta que ingrese una mayor variedad de modelos. Tanto Frávega como Garbarino esperan tener su oferta completa entre mayo y junio, en la medida que ingresen más equipos. “Todavía hay un mix entre productos locales e internacionales; el 70% de lo que se vende es lo que ya teníamos antes del arancel cero, fabricado acá. Los precios ya estaban súper competitivos, habían bajado los precios desde agosto, cuando se anunció la medida por primera vez y el Gobierno había dicho que iba a entrar en vigencia en enero. Por eso, algunas marcas locales, si nos abastecen con productos importados, lo harán en el mejor de los casos al mismo valor”, explicó Santiago Gómez Brumana, gerente Comercial de Garbarino.

En tanto, Alejandro Taszma, gerente Comercial de Frávega, coincidió en que “los valores son similares a los que se ofrecían el año pasado, cuando ya se había anunciado la medida. No hubo mayores rebajas, porque ya habían caído los precios”.

Las computadoras, sobre todo las de marcas nacionales, habían ya bajado de 25% a 30% en promedio en pesos. Hoy se consiguen modelos desde los $ 5000.

Lo mismo sucede con las marcas internacionales, que habían reducido sus valores previo a la quita del arancel. Pero como en noviembre y diciembre casi no había stock de estas marcas, según Gómez Brumana, algunas no habían bajado tanto y ahora ingresan “con precios de 10% a 15% más bajos que a fines del año pasado, frente a fines del año pasado”, agregó.

Lo que sí notan en las cadenas es que la medida alentó una recuperación de la demanda, que venía en baja durante años. El año pasado, la venta de notebooks cayó un 25%, reducción que se suma a la merma de 13% de 2015, en parte por una tendencia mundial, también por el auge de las tablets y, el año pasado, también por la pérdida de poder adquisitivo.

Ahora, con una incipiente variedad, que se completará hacia junio, las expectativas son más alentadoras. Frávega y Garbarino notaron en estos primeros 25 días de quita de arancel un incremento de 25% a 35% en las ventas de notebooks y, con una mayor variedad de productos, de mejores prestaciones y precios más bajos que un año atrás, esperan cerrar 2017 con un alza mayor al 30%.

“Resulta menos atractivo comprar afuera, porque además en el país se ofrece financiación. Si bien adquirir estos productos en Estados Unidos será siempre más barato, con países de la región hay menos diferencia”, aseguró Gómez Brumana.

En cuanto a las tablets, también crece la venta, pero más levemente, de 5% a 10% interanual. “Las de menos de 7 pulgadas tenían sólo 2% de arancel, las de más de ese tamaño, 35%. Por eso se abaratan las de mayores pulgadas; creemos que se achicará la brecha de precios y habrá una migración hacia tablets de mayor tamaño y prestaciones”, dijo Gómez Brumana.

La quita del arancel generó más de 700 despidos en el sector informático argentino, cifra que se estima en 5000 si se incluyen PCs, ya que las empresas que producían computadoras no pueden competir con los costos chinos. Ahora, las empresas nacionales continúan vendiendo sus marcas, pero con productos importados.

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