“Trabajo muy duro, como un esclavo”: ¿se viene el impuesto a los robots en las empresas?

Diferentes países analizan estrategias para contrarrestar la caída en la recaudación impositiva que tendrá el avance de la automatización.

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La evolución en los procesos productivos de las diferentes industrias plantean un interrogante: ¿es posible mantener los índices de recaudación impositiva si se va hacía un mundo automatizado? Cada vez hay más robots que suplantan el trabajo de los obreros en una fábrica y eso tienen su impacto directo en la recaudación, ya que hay una serie de impuestos que los empleadores pagan para tener empleados en blanco.

Esto no es nuevo ya que uno de los fundadores de Microsoft, Bill Gates, planteó esa idea que fue desestimada por varios de los políticos de los Estados Unidos. En 2017, el Parlamento europeo rechazó el borrador de una propuesta que recomendaba considerar un impuesto a los propietarios de robots para financiar programas de recapacitación para obreros desplazados por las máquinas y apuntalar las finanzas de su sistema de seguro social.

Corea del Sur, que es el país más robotizado del mundo ya comenzó a tener un impuesto de esas características desde 2018 cuando le prohibió a las empresas deducir impuestos por invertir en automatizar sus procesos. Lo que comenzó a hacer este país asiático ya es estudiado en todo el globo como una forma de hacer es transición.

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