De los dos lados del mostrador: Aranguren le dio siete de ocho licitaciones a Shell, empresa de la que es accionista

El gobierno se dispone a importar gasoil para afrontar el invierno. La petrolera holandesa mejoró su performance respecto de 2015.

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El gobierno le adjudicó a la petrolera Shell siete de las ocho licitaciones que se pusieron en juego para la importación de gasoil por barcos al país, una operación por la que está siendo investigado el ex ministro Julio de Vido y que en su época de oposición el PRO cuestionaba.

El dato es la cercanía del ministro Juan José Aranguren con la empresa de origen holandés que ganó por lejos la oferta de cargamentos para proveer a la Argentina del combustible. El funcionario fue cabeza de la petrolera en el país hasta junio de 2015 y aún mantiene acciones en la firma por unos 13 millones de pesos, según reveló una investigación exclusiva del periodista especializado Nicolás Gandini de Perfil.

Según su declaración jurada patrimonial presentada a la Oficina Anticorrupción con datos de 2014, el actual titular de la cartera de Energía tiene el equivalente a unos $ 13 millones en acciones Clase A de Royal Dutch Shell, la casa matriz controlante tanto de la petrolera local como del trading que interviene en la operatoria de importación de crudo.

Sin embargo, fuentes del PRO confirmaron a LPO que en la Casa Rosada temen que el actual titular de Energía tenga una posición accionaria incluso mayor, oculta a través de algunos prestanombres.

Aranguren conserva acciones declaradas de Shell por unos 13 millones y es el mismo tiempo el máximo responsable de las licitaciones en las que salió muy beneficiada.

Como informó Perfil, esta semana Cammesa (empresa que administra el mercado eléctrico mayorista), adjudicó la contratación de ocho barcos de gasoil. Se invitó a 22 proveedores, de los cuales nueve mostraron interés y participaron de la licitación. Fueron BP, Cargill, Shell Western, Gunvor, Lukoil, Vitol, Noble, Glencore y Trafigura.

La gran ganadora fue Shell Western, unidad de trading de la petrolera angloholandesa Royal Ducth Shell, que se quedó siete cargamentos. Mejoró así su performance respecto de 2015, cuando según fuentes del mercado había conseguido quedarse con unos cuatro.

Shell ofertó los mejores precios en la licitación que se definió el jueves pasado, mientras que el cargamento restante quedó en manos de la suiza Gunvor, según confirmaron fuentes privadas al tanto de la operación.

Aranguren controla Cammesa

A pesar de ser una sociedad mixta donde están representados generadores, transportistas y distribuidoras eléctricas, Cammesa es controlada por el Gobierno. Su máxima autoridad –designado como vicepresidente- es Julio Bragulat, un ejecutivo histórico del sector eléctrico que retornó a la empresa en enero por decisión de Aranguren.

Cammesa pagará cerca de US$ 18 millones por cada barco de gasoil importado. La factura total por los ocho cargamentos rondará los US$ 150 millones que serán solventados con subsidios del Tesoro nacional.

En rigor, el proceso licitatorio lo realizó YPF por cuenta y orden de Cammesa. Es una de las herencias de la gestión del ex ministro de Economía Axel Kicillof que tomó esa decisión en 2012.

“Teniendo en cuenta los condicionantes de cada oferta, YPF evaluó la combinación más económica para cada alternativa de pago: prepago o pago tres días antes de la fecha de arribo. La opción más económica resultó ser la de prepago, con una diferencia de más de 3 millones de dólares respecto a la opción de pago a 90 días y de más de US$ 4 millones respecto a la opción de pago a 120 días”, explicaron desde la cartera de Energía.

Shell Western ganó la licitación por ofrecer un premio inferior al de sus competidores. Cobrará un plus de entre 0,10 y 1,10 centavos de dólar por galón de gasoil importado. Cada cargo tiene un premio diferente. Gunvor se adjudicó su carga con una oferta de 1,63 centavos de dólar por galón.

En todos los casos, son valores muy inferiores a los abonados durante los gobiernos kirchneristas.

La crisis del petróleo –que marcó el derrumbe del precio internacional del barril hasta los US$ 40 cuando en 2014 llegó a cotizar por encima de los 100 dólares- jugó a favor de Cammesa: la tonelada de gasoil se consigue hoy por debajo de los US$ 300 cuando hace dos años cotizaba por encima de los 1000 dólares.

Shell Western, que también ganó los dos cargamentos de petróleo crudo importados por las refinadoras locales en lo que va del año, es uno de los grandes traders de combustibles a nivel internacional. “Como hay una sobreoferta de combustibles por la recesión internacional, desde septiembre del año pasado Shell tiene una política muy agresiva en materia de precios para ganar nuevos mercados”, indicó un trader que compite usualmente con la petrolera anglo-holandesa.

En el entorno de Aranguren confirmaron que el ministro mantiene esa inversión en títulos de la petrolera, pero que “se excusa de firmar cualquier documentación que tenga que ver con Shell”.

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