Las subas en alimentos y tarifas impactan negativamente en las expectativas

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El recalentamiento de la inflación volvió a golpear con fuerza en las expectativas de los argentinos. De acuerdo con una medición privada, en mayo, la percepción de la población sobre la situación económica y laboral en el país sufrió una fuerte baja y la mayoría de los consumidores reconoció el impacto que tienen en su situación personal los aumentos en las tarifas de los servicios públicos y en los precios de los alimentos.

El Índice General de Expectativas Económicas que mide todos los meses la consultora Kantar TNS registró en mayo una caída del 2% frente a abril, mientras que en términos interanuales se ubicó un 7% por debajo del mismo mes de 2017. A la hora de explicar este marcado descenso, en Kantar no dudaron en señalar el impacto inflacionario como la causa principal.

“Las expectativas económicas de la población se ven afectadas por un pesimismo sobre el devenir de la economía, donde los gastos en servicios (gas, luz, agua) y en alimentos son la principal preocupación de los consumidores, principalmente los del conurbano bonaerense, de los niveles medio bajo y bajo, y con mayor pesimismo respecto de las tarifas entre los adultos de 35 a 49 años”, señaló Mercedes Ruiz Barrio, investigadora senior de Kantar TNS.

Ruiz Barrio destacó que la crisis cambiaria y la fuerte suba del dólar no tienen un efecto directo en las expectativas de la población, aunque reconoció un impacto indirecto vía aumentos de precios.

“La depreciación del índice se observa por una marcada incertidumbre respecto de la situación futura y su impacto en la vida y consumo personal”, explicó la investigadora de Kantar TNS. “Mientras el impacto del dólar es menor que el resto de las variables, en el conjunto de la población son los gastos en servicios públicos y el incremento en los alimentos los que generan un pesimismo respecto de cuánto se tendrá disponible”, agrega.

El estudio de Kantar también destacó que el pesimismo se extiende a la compra de bienes durables, y en el caso puntual de los electrodomésticos, la baja llegó al 7% frente a mayo del año pasado.

“El consumidor evaluó que no es buen momento para la compra de bienes durables, potencialmente afectado por el impacto del costo de vida (gastos en servicios aún en discusión y precios de los alimentos), que comprime la capacidad potencial de compra”, señaló Ruiz Barrio.

A la hora de precisar cuáles son los principales temas de preocupación de los argentinos en materia económica, el costo de los servicios públicos volvió a ocupar el primer puesto, como se viene repitiendo en los últimos dos años. Un poco más atrás se ubicaron los aumentos en los alimentos y el temor a la pérdida del trabajo.

Sin piso
La evolución negativa de las expectativas económicas está en línea con otros indicadores que dan cuenta de un consumo muy golpeado.

Al calor de la suba del dólar, en mayo las ventas de productos de la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza) revirtieron la leve tendencia positiva que venían mostrando en el primer trimestre del año y cerraron el mes con una baja del 1,7% en volumen, según la medición de la consultora Scentia.

Por su parte, otra medición de la firma Scanntech que releva exclusivamente la evolución de la demanda en autoservicios chinos y tradicionales indicó que en mayo las ventas en este canal registraron su segunda caída consecutiva del año, con un descenso de 4% medido en unidades.

Fuente: La Nacion

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