Jabón: propagación de bacterias.

Según los investigadores, acumulan bacteria y hongos, lo que iría en contra de la función del lavado de manos; enterate cómo usarlo de forma correcta

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Mantener unas manos limpias es esencial para prevenir la propagación de bacterias y evitar enfermedades. Entre las diferentes manera que podemos utilizar para su limpieza solemos escoger el jabón líquido y de hecho esta es la más eficiente.

Esto es lo que asegura un estudio publicado en el “American Journal of Infection control” que asegura tener grandes ventajas frente a los jabones en pastilla o a los dispensadores de jabón en espuma. De hecho, la revista “Science Focus” ya advertió sobre la inutilidad y el riesgo que comportan las pastillas tradicionales porque no acaban con las bacterias y solo consiguen desplazarlas.

Cuando te lavás las manos desprendés una fina capa de bacterias, escamas de piel y grasa. Si este proceso lo hacés con una pastilla de jabón, parte de estos elementos quedan impregnados en él.

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¿Que debés tener en cuenta si querés seguir usando jabón en barra?

Antes de usar el jabón enjuagalo en agua corriente para eliminar algunos de los gérmenes adheridos. Lavate las manos durante treinta segundos, desde la muñeca hasta las uñas, para que los gérmenes que pudieran permanecer sobre la pastilla sean suprimidos. Además, debes dejar que la pastilla de jabón se seque entre cada uso, ya que la humedad es el principal aliado de estos organismos.

Recordá que cuanto más utilizada y desgastada esté la pastilla, más cantidad y variedad de microorganismos están presentes.

Otra alternativa para conseguir la higiene de manos es el jabón en espuma, una opción bastante popular en baños públicos en la actualidad. El estudio del “American Journal of Infection Control” analiza también la ineficacia de este producto.

El estudio asegura que la espuma contiene menos jabón que el mismo volumen del producto en forma líquida, ofreciendo una falsa sensación de descontaminación. De hecho, comprobaron que este jabón es menos eficiente en la eliminación de bacterias que podían ser causa de infecciones y enfermedades, resultando, en ocasiones, completamente ineficaz a la hora de acabar con ciertas colonias de bacterias específicas.

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