Google Home, el altavoz inteligente que responde a todas tus preguntas

Probamos y analizamos el nuevo dispositivo de Google, capaz de controlar todos los equipos conectados a la misma red mediante órdenes de voz

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Son las seis de la mañana y suena el despertador. Hasta ahora me ponía en pie con la ayuda del teléfono móvil, pero desde que empecé a usar Google Home, el altavoz inteligente de Google, la alarma suena en el propio dispositivo. Así, cuando digo en voz alta “OK Google, apaga el despertador”, se detiene como por arte de magia. Si además le doy los buenos días (“OK Google, buenos días”), me informa de las noticias más importantes del día, los eventos programados en la agenda, la previsión del tiempo o el tráfico que me espera hasta la oficina. Luego, podría pedirle que encendiera la luz (si tuviera bombillas inteligentes) o que pusiera la cafetera en marcha (ya hay modelos conectados). Y así con otras muchas tareas diarias; sobre todo, para las que habitualmente recurrimos al smartphone.

Google Home, el altavoz inteligente que responde a todas tus preguntas

Para dar respuesta a todas esas cuestiones, este dispositivo recurre a Google Assistant —el mismo asistente virtual de los smartphones Android— cuyo objetivo es simplificar algunas tareas diarias y ofrecer información de utilidad. De esta manera, además de los ejemplos citados, Google Home es capaz de traducir palabras y frases a otro idioma en tiempo real, realizar cálculos matemáticos sencillos, convertir unidades, acceder a información nutricional, consultar las noticias o añadir un elemento a la lista de la compra, entre otras acciones.

El único requisito antes de realizar cualquier petición es comenzar la frase con las palabras “OK Google” y utilizar un lenguaje natural (nada de hablar como un robot). El dispositivo capta los comandos de forma óptima, aunque haya ruido en la habitación o no hablemos muy alto gracias a la presencia de dos micrófonos en su parte superior que presumen de una alta sensibilidad. El único inconveniente es que no permite una conversación continua, es decir, antes de las frases siempre hay que decir primero “OK Google”, aunque un segundo antes le hayamos pedido otra cosa.

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