En qué formato conviene comprar un videojuego: ¿físico o digital?

Ambos tienen sus pros y sus contras. Qué tener en cuenta a la hora de adquirir un nuevo título y por qué elegir uno sobre el otro.

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Los videojuegos evolucionan todo el tiempo. Es una industria que año a año se expande, con el streaming como un futuro que ya parece prácticamente inevitable… aunque con la tecnología nunca se sabe y grandes lanzamientos se convierten en monumentales fracasos en menos de lo que canta un gallo.

Hoy el usuario, o el padre que le compra un juego a su hijo. se encuentran en una disyuntiva por el formato del mismo. Por un lado están los físicos, como tradicionalmente los conocemos, y por otro lado los digitales, que se descargan directamente a los dispositivos. En esta nota encontrarán los lineamientos generales para llegar a una conclusión.

No hay una opinión unificada respecto al tema, pero si varios aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir uno sobre el otro. La jugabilidad no está en discusión ya que en ambos casos es igual, pero ambos formatos tienen sus pros y sus contras.

A diferencia del formato físico, el digital se descarga de internet directamente al dispositivo dónde se almacena. Tiene como ventaja que es más barato (las precios varían dependiendo de cada título, año de lanzamiento, etc) y no ocupa espacio en las estanterías, por lo que alguien que no tiene mucho lugar en su casa no acumula cajas.

Por su parte, el físico tiene la ventaja de que no depende de internet (a menos que sea on line), por lo que el usuario tiene asegurado que el juego no se le va a cortar si falla la conexión. Además, tiene un buen valor de reventa (algo que no se puede hacer con los digitales) y se puede trasportar para utilizar en otros dispositivos. Esto es clave, debido a que si te compras un juego que no te gusta, con este formato podes recuperar gran parte de su valor original, dinero perdido con el otro.

Si la adquisición es para un infante, entonces hay que tener en cuanta un aspecto importante. Los juegos digitales pueden descargarse las veces que sea necesario, sin restricciones, pero ocupan mucho espacio en la memoria, por lo que varias veces es necesario desinstalarlos para bajar otro título. Esta acción a veces puede llevar mucho tiempo y ser engorrosa, por lo que es más práctico tener el título físico y simplemente cambiarlo.

A favor del digital, podemos decir que muchas veces falla el lector de las consolas, lo que imposibilita jugar a cualquier título. Esto con los digitales no pasa, ya que se encuentran cargados en la memoria y sólo hay que ponerlos a correr.

Hay otra razón para tener los juegos físicos, pero su valor depende de cada persona. A mucha gente le gusta tener el original en su casa y guardarlo, situación comparable con el fetiche de tener un libro o un disco.

Si hablamos con el bolsillo, el claro ganador es el digital. Las dos cosas a tener en cuenta cuando se opta por este formato es que a veces la conexión puede dejarnos a pata en medio de una partida y que se necesita tener la memoria suficiente en el dispositivo, cuestión fundamental para poder bajar el título adquirido y luego correrlo de manera correcta.

A la vuelta de la esquina aparecen los juegos en streaming. Las grandes compañías ya trabajan para lanzar en pocos meses sus servicios y cambiar la experiencia de los usuarios. De esta manera, ya no serán necesarias las consolas, la oferta de juegos será mayor y saldrá más barato pagar esa cuota mensual que comprarse nuevos juegos. Sin embargo, su éxito dependerá de una mejora en las conexiones de internet a nivel global, algo que extenderá la vida, por lo menos por algunos años, de los formatos físicos y digitales.

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